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ESTRELLAS DEL BÉISBOL
FRANK VERDI Y JOHN LINDSEY
Por Héctor Barrios Fernández

 

“Hay tres cosas en la vida que verdaderamente amo: Dios, mi familia y el béisbol.
El único problema es que una vez que comienza la temporada, cambio el orden un poco”.
Así lo dijo Al Gallagher, tercera base de los Gigantes de San Francisco.

Desde hace años cuando he cruzado la frontera hacia los Estados Unidos, uno de mis principales objetivos era “Borders Bookstore”, para mi desgracia un día desaparecieron estas librerías.

Dicen que: no hay mal que por bien no venga y me encontré con Barnes and Noble, que aunque caros, tiene un amplio surtido de libros de todo tipo.
Una de mis secciones preferidas es la de libros de béisbol.

Pasado el tiempo me encontré con “Bookoff”, tienda de libros usados, en muy buen estado y a excelente precio.

En uno de tantos viajes que hemos tenido la fortuna de realizar por los dominios de los Gigantes y los Atléticos en el norte de California, en una ocasión con la finalidad de pasar las fiestas decembrinas en casa de nuestras adoradas nietas, en el ir y venir por las calles de la ciudad, me pareció que escuchaba voces que me decían, ven…ven… era en dirección de “Half Price Books”, tienda de libros usados que parecen nuevos y a precios increíbles, el legendario libro que cambió la ruta del béisbol y de los jugadores “Bola Cuatro” de Jim Bouton marcado originalmente a 23.95 dlls a solamente 4.00 dlls y así sucesivamente.
Claro que “aproveché la recta”.
Me surtí de cualquier cantidad de libros.
Navidad adelantada.

En uno de los ejemplares que quiso venirse conmigo está uno de la serie que se publicó entre 1985 y 1992, “Baseball Hall of Shame” “El Salón de la Vergüenza,” en él nos relata los casos de Frank Verdi y de John Lindsey que como beisbolistas no me decían nada sus nombres,  lo que le sucedió a Frank Verdi en su debut en Grandes Ligas el 10 de mayo de 1953 “jugando” para los Yankees de New York a donde llegó como short stop.

 

 

Verdi dijo que su primera vez al bat en las Ligas Mayores fue “como tu primera cita con una muchacha, es algo que nunca puedes olvidar”.
Sobre todo en su caso y el de John Lindsey.

Después de pasar siete años en las granjas de los Yankees, Verdi finalmente llegó al equipo grande.
Estuvo sentado en la banca hasta ese memorable domingo de 1953 en el Fenway Park de Boston cuando entró al campo por Phil Rizzuto, quien había salido en el sexto inning por un bateador emergente.

En el turno de los Yankees del séptimo inning, Verdi por fin emprendió camino rumbo al plato para hacer su debut como bateador en las Grandes Ligas.
La espera había terminado, los Yankees hicieron un repunte para ponerse arriba en el marcador 5-3 y tenían las bases llenas con dos outs.

Gran momento para Verdi.
Todos esos años de trabajo en las menores, los sudorosos viajes en autobús, los pueblos pequeños, los pulguientos hoteles, habían llegado a su fin.

Aquí estaba su oportunidad de oro para traer dos carreras en su primera vez al bat en Grandes Ligas.

Ansioso, Verdi entró en la caja de bateo.
De pronto escuchó que el coach de lanzadores de los Medias Rojas Bill McKechnie gritaba, “¡tiempo!”

McKechnie envió al lanzador Ellis Kinder a las regaderas y trajo al relevista Ken Holcombe.
Después de que el nuevo lanzador completó sus tiros de calentamiento, Verdi regresó a la caja de bateo.

Una vez más, Verdi escuchó, ¡tiempo!

Esta vez fue el manejador de los Yankees Casey Stengel, quien estaba enviando a Bill Renna a batear por Verdi, a pesar de también ser bateador derecho.

Renna roleteó al tercera base para el tercer out.

Para Frank Verdi este fue su “debut” en Grandes Ligas.
También fue su despedida.
Verdi fue enviado a las menores y nunca regresó.

 

 

John Lindsey se puede identificar con Frank Verdi.
Por lo menos Verdi, en su primer juego logró jugar un inning al campo.
En el “debut” de Lindsey, oficialmente jugó en un juego que nunca jugó.

Después de pasar agotadores 16 años en las menores, Lindsey fue llamado por los Dodgers de Los Angeles para el último mes de la temporada del 2010.

El 8 de septiembre, los Dodgers estaban siendo derrotados por los Padres de San Diego 4-0 en el octavo inning, pero tenían corredores en primera y en segunda con un out.
Fue cuando el novato de 33 años y el más viejo del equipo, fue llamado por el manejador Joe Torre para batear de emergente por Scott Podsednik.
Los años de espera habían terminado para Lindsey.
El momento había llegado.
Justo en el que había soñado desde que fue seleccionado en la treceava ronda por los Rockies de Colorado en 1995.

Que emocionante fue escuchar su nombre en el sonido local cuando caminaba hacia la caja de bateadores para enfrentar a Joe Thatcher.
Que decepción fue cuando los Padres trajeron al relevista Luke Gregerson y Torre contestó enviando al zurdo Andre Eithier para batear por Lindsey.

De regreso en el dugout, Lindsey miró cómo Eithier finalizaba el inning bateando para doble play, los Dodgers perdieron 4-0.

Después del juego, Torre borró a Lindsey de la tarjeta de la alineación y le dijo, “ahora estás en los libros de records”.

“¿Qué?” contestó Lindsey, “¿Por no jugar en el juego?”

Los compañeros lo tomaron por el lado positivo.
Recuerda Lindsey, “alguien dijo, ‘eres muy bueno, puedes estar en un juego sin tener que batear’.
Alguien más dijo, ‘debes de ser muy bueno, los Padres prefirieron enfrentar a Eithier que a ti’”.
Compañeros bastante “graciositos”.

Lindsey tuvo que esperar un día más antes de tener la oportunidad de conectarle a la pelota.
En el turno de los Dodgers en el séptimo inning perdiendo 3-2 ante los Astros de Houston, bateó de emergente ante el curvero Ted Lilly y elevó profundo al jardín central.
Tres días más tarde, consiguió su primer hit en Grandes Ligas conectando un sencillo en una derrota de 7-4 ante los mismos Astros.

Cuando le preguntaron a Lindsey, cuál juego consideraba como su debut, John contestó:
“Creo que el oficial, para mí es aún un momento muy especial.
Siempre digo que estaba tan intimidante que los Padres trajeron a un lanzador derecho porque no querían enfrentarme”.

El jugador de ligas menores Mark Kiger llegó a los Atléticos de Oakland para la serie de campeonato contra los Tigres de Detroit del 2006, para sustituir al lesionado Mark Ellis.
Kiger se convirtió en el primer pelotero de la Era Moderna de Grandes Ligas en hacer su debut en Serie de Postemporada.

 

 

Entró como un reemplazo defensivo a la segunda base por D’Angelo Jiménez  en el octavo inning del juego tres en el Comerica Park casa de los Tigres.
Los Atléticos cayeron 3-0 y Kiger no tuvo turno al bat, por una sola una vez tuvo en sus manos la pelota cuando Ramón Santiago de los Tigres roleteó a las paradas cortas donde Marco Scutaro tomó y pasó la pelota al segunda base Kiger para realizar el out forzado.
Después de esta Serie, al señor Mark Kiger no se le volvió a ver jamás en un juego de Grandes Ligas.
Espero sus amables comentarios en: info@beisboldelosbarrios.com

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