BRAVOS DE ATLANTA

ESTRELLAS DEL BÉISBOL
BRAVOS DE ATLANTA
Por Héctor Barrios Fernández

Sin duda, desde cualquier punto que se le vea, es interesante conocer la historia de los acontecimientos, el cuándo, cómo y por qué. Bien dicen que hay que estudiar la historia para conocer el pasado, entender el presente y tener nociones de lo que podemos esperar para el futuro. En este caso no aplica el que “ya lo pasado, pasado,” o “no miro para atrás porque se me enchueca el surco.” Conocer la historia tiene su lado positivo. No solamente la historia que cuentan los que ganan, sino también la de los que pierden y en consecuencia emplear nuestro criterio, nuestro sentido común y hacer uso de la prudencia y acercarnos no a tu verdad, a la mía o a la de ellos, sino a la verdad.
En el caso que nos ocupa, ¿cómo nació el béisbol, quién o quiénes lo crearon, cuándo, dónde, siempre ha sido igual o ha cambiado? Si ha tenido cambios, ¿en qué sentido, de qué manera ha revolucionado y evolucionado, por qué razón es tan matemático, por qué tiene tanta aceptación? etc. etc.
Si nos hemos ocupado de la historia de los Gigantes de New York, posteriormente de San Francisco, de los Dodgers, Padres, Yankees, por qué no de los Bravos de Boston, Milwaukee y recientemente de Atlanta, verá Usted que es tan interesante como todas las demás.
Hank Aaron conectó de cuadrangular en un promedio de una vez cada 13.08 apariciones al plato durante su edad de los 37 a 39 años. Barry Bonds conectó de cuadrangular en un promedio de una vez cada 13.08 apariciones al plato durante su edad de los 37 a 39 años.
En el béisbol, los Bravos son el equipo más viejo operando continuamente, fundado oficialmente en 1871, sólo siete años antes de la brillante idea de el bulbo incandescente de Thomas Alva Edison.
Comenzaron en Boston como parte de la National Association antes de formar parte de la Liga Nacional en 1876. En los 25 años anteriores a que el béisbol de Grandes Ligas se expandiera con la aparición de la Liga Americana en 1901, los Redstockings/Beaneaters/Doves/Rustlers/Braves/Bees y nuevamente Braves, finalizaron en primer lugar ocho veces. Pero esa racha de éxitos terminaría en poco tiempo.
Una situación muy parecida se presentó en Filadelfia entre los Filis y los Atléticos. Algunos de los mejores jugadores de los Beaneaters fueron cazados o pirateados por los Americans (Red Sox) de Boston. Tres de los mejores jugadores de los Beaneaters, pasaron a formar parte de los Americans al comenzar la temporada de 1901 (primera de la Liga Americana).
La aparición de los Americans tendría en corto tiempo, consecuencias malísimas para su contraparte de la Liga Nacional.
Finalizaron solamente una vez sobre los .500 de porcentaje en ganados y perdidos en las siguientes 13 temporadas, cambiando de nombre de vez en cuando durante ese proceso, probando que la superstición siempre ha estado presente en este juego.
La temporada de 1914 es probablemente la única razón del por qué se les llama “Bravos” al día de hoy. Ese año en uno de los más dramáticos giros de todos los tiempos en el deporte profesional, los Bravos ganaron la Serie Mundial a los Atléticos de Filadelfia, a pesar de estar en último lugar a principios de julio con record de 26-40. A partir de ahí tuvieron números de 68-19, quedándose con el título y disputando la Serie Mundial a los Atléticos. El éxito fue repentino y de efecto memorable. Me recuerda el caso de los Tigres de México de 1955.
En los siguientes 33 años, los Bravos finalizarían arriba de un cuarto lugar solamente tres veces. Al menos el nombre de “Bravos” permaneció. ¿La ciudad? No tanto.
Los Bravos tuvieron cierto éxito a mediados de los 1940s, llegaron pero perdieron la Serie Mundial de 1948 contra los Indios de Cleveland (4-2). Buscando mejores pasturas, los Bravos estuvieron ligados a la ciudad de Milwaukee a partir de 1953 y esta fue tal vez la más grande re-localización de un equipo en la historia del deporte.
En Milwaukee, los Bravos impusieron un nuevo record de asistencia a su estadio en 1953, 1954 y 1957. Jugaron en un terreno sumamente mejorado, hicieron su debut los futuros miembros del Salón de la Fama, Eddie Mathews (1953) y Hank Aaron (1955). El resto del béisbol tomó nota y el éxito de los Bravos serviría de catalizador para empujar a los Atléticos, Dodgers y Gigantes a moverse hacia el oeste.
Este no es el trecho como para llamar a los Bravos “el equipo que Hank construyó,” considerando que los Bravos tuvieron su primera gran época mientras Hank Aaron estaba en la cima de su brillante carrera. Durante 14 temporadas seguidas Hank lideró al equipo en términos de WAR (1956-1969), los Bravos tuvieron sólo una temporada debajo de .500 de porcentaje en ganados y perdidos, finalizando en primer lugar en tres ocasiones más, ganando una Serie Mundial en 1957.
El cambio a la ciudad de Atlanta no fue por el desempeño del equipo en el aspecto competitivo, los Bravos de Milwaukee son una franquicia multi-anual que no tiene un record perdedor. La razón de la mudanza fue por el aspecto económico. Atlanta representaba un mercado mucho más grande. La ciudad de Milwaukee peleó fuerte por mantener en ella al equipo, pero para 1966, los Bravos tuvieron una nueva y permanente casa.
Los Bravos cayeron en un largo período de mediocridad en Atlanta, alcanzando los playoffs solamente en dos ocasiones en 25 años. Después ganaron su división cada año, de 1991 a 2005.
Hicieron que se viera fácil, dominando con un trio de ases del Salón de la Fama, Greg Maddux, Tom Glavine y John Smoltz, llegaron a los playoffs cada año por una entera generación.
Sólo como dato curioso: Cuando los Bravos ganaron su primer título divisional, la primera página web se había desarrollado. Ochenta y cinco millones de páginas o más después, los Bravos finalmente cedieron la corona. Así de buenos fueron los Bravos o así de rápido ha pasado el tiempo.
Fue una emocionante era para la franquicia y fue también ruidosa y alborotada, considerando que por ese tiempo, los juegos de los Bravos fueron televisados nacionalmente en Turner Broadcast System (TBS). Los Bravos habían alcanzado la post temporada sólo tres veces en diez años, pero signos de prosperidad flotaban en la atmósfera de Atlanta. Seguramente los Bravos no serán cambiados de ciudad muy pronto. Hace solamente unos días, en este 2017, estrenaron su nuevo estadio, el Sun-Trust Park y de pasadita barrieron en cuatro juegos a los Padres de San Diego. ¿Volverán los no tan antiguos tiempos?

Algunas curiosidades de los Bravos en su larga historia:

– La temporada pasada (2016), tres jugadores de los Bravos se poncharon cinco veces en un juego, Hank Aaron nunca se ponchó más de tres veces en un juego en su tremenda carrera de 23 temporadas.
– Greg Maddux ganó cuatro trofeos Cy Young en forma consecutiva de 1992 a 1995. En ese inter completó 37 juegos y sólo permitió 33 cuadrangulares.
– Los Bravos de 1935 ganaron 38 juegos y perdieron 115, para un porcentaje de .248, el segundo más malo desde 1900. También fue el último equipo de Babe Ruth como jugador en las Ligas Mayores.
– Durante 10 temporadas, Greg Maddux se robó al menos una base sin ser atrapado, lo cual constituye un record de Grandes Ligas. ¡Mmmm!
– En 1991, el outfielder de los Bravos Ron Gant, se convirtió en el cuarto jugador de Ligas Mayores en conectar 30 o más home runs y robar 30 o más bases. Willie Mays, Bobby Bonds (papá de Barry) y Howard Johnson ya lo habían logrado.
– Melvin Upton Jr., tuvo un porcentaje de bateo de .198 durante su carrera con los Bravos (267 juegos), El pitcher Tom Glavin bateó para .226 para los mismos Bravos de 1991 a 1998, (267 juegos).
– Warren Sphan, (lanzó en la Liga Mexicana con Tigres) completó 266 juegos en los cuales permitió dos carreras o menos. Ningún otro lanzador durante la era de la pelota viva (posterior a 1919) ha alcanzado 200.
– Greg Maddux lanzó en 107 juegos durante 7 innings o más, permitiendo dos carreras o menos y ¡No ganó!
– Phil Niekro tiene el record de haber abierto 294 juegos en Grandes Ligas, después de cumplir 40 años de edad.
– Hugh Duffy conectó 237 hits, (empatado en el lugar 21 de todos los tiempos) en 1884 jugando para los Beaneaters de Boston, antecesor de los Bravos de Atlanta, lo logró en sólo 125 juegos. A ese paso, en 162 juegos que comprende una temporada, se calcula que hubiera logrado conectar 307 imparables. Es la segunda cantidad más alta de hits conectados para un jugador de menos de 5 pies, ocho pulgadas.
– Solamente 58 lanzamientos hizo Red Barret de los Bravos en un juego completo de nueve innings en el cual lanzó “blanqueada” el 10 de agosto de 1944. Es la menor cantidad de lanzamientos para lograr un juego completo y blanqueada en la historia del juego.
– El jardinero central de los Bravos de Atlanta Andrew Jones, ganó 10 guantes de oro en forma consecutiva (1998-2007), tuvo 25 o más home runs y defensivamente salvó más de 25 carreras en 4 temporadas seguidas (1998-2001). Ningún otro jugador en la historia tiene más de una temporada con 25+/25+.
– El mismo Andrew Jones con 19 años de edad en 1996, se convirtió en el jugador más joven en conectar de cuadrangular en un juego de post temporada, (juego 7 de la serie de campeonato de la Liga Nacional, 19 años, 177 días) y el más joven en pegar de home run en un juego de Serie Mundial (juego 1, 19 años, 180 días).
– Desde el primero de mayo de 1942 al 22 de junio de 1947, el lanzador Johnny Sain de los Bravos, tuvo 174 apariciones al plato como bateador sin ser ponchado.
– En 1946 Johnny Sain regresó a los Bravos después de servir a la marina de su país. Tuvo 2.21 en porcentaje de carreras limpias admitidas y no recibió un solo ponche como bateador en 104 apariciones al bat.
– De 1994 a 1995, Greg Maddux tuvo 1.60 en porcentaje de carreras limpias. El último lanzador calificado con un porcentaje tan bajo era, ¿quién más?…Greg Maddux.
– En 1971 Hank Aaron conectó 47 cuadrangulares, lo que representa la cantidad más alta conectada en su carrera, sucedió a la edad de 37 años. Aaron jugó en sólo 139 juegos esa temporada.
– Al lanzador Johnny Sain lo poncharon solamente en 20 ocasiones en 856 apariciones al plato, promediando 42.8 apariciones por ponche recibido. Tony Gwynn, uno de los mejores bateadores en la historia del béisbol, promedió un ponche por cada 23.6 apariciones al plato durante su ilustre carrera. Esto indica que Johnny Sain tenía vista de águila o aún mejor.
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