TY COBB

ESTRELLAS DEL BÉISBOL
TY COBB
Por Héctor Barrios Fernández

Los indúes tienen a Ghandi, las Misioneras de la Caridad a la Madre Teresa, Sudáfrica a Mandela, los Relativistas a Einstein, los tibetanos al Dalai Lama. El béisbol tiene a Tyrus Raymond Cobb o “Ty Cobb”, este par de sílabas representa al líder mundial del “bateo”. El “durazno de Georgia” nació en Narrow, Ga., el 18 de diciembre de 1886, tiene el promedio de bateo más alto en la historia de Grandes Ligas con .367 de porcentaje, 12 títulos de bateo, 9 de forma consecutiva, por muchos años el máximo hitero con 4 189, hasta que llegó un tal Pete Rose, dentro del terreno de juego tenía fama de bastante riñonudo en cada jugada en que se miraba envuelto, en una trágica historia, se dice que se vio afectado por la muerte de su padre a manos de su madre en circunstancias poco claras, debutó en Ligas Mayores el 30 de agosto de 1905 como jardinero central de los Tigres de Detroit, ese año terminó con .240 de bateo, en esos tiempos a los novatos se les cargaba la mano con la carrilla, al final de la temporada dijo, “esos veteranos me convirtieron en un gato montés malhumorado”, en su segundo año bateo .316 y en más de 20 años no bajó de ese porcentaje, si el trofeo al campeón bateador tuviera nombre, sin duda se llamaría “Ty Cobb”, una ocasión se embasó con un hit sencillo, se robó segunda, luego tercera y para terminar también el home, ese fue uno de los 54 robos de home, seguro que más de un presidente admiraría tanta habilidad para robar. El 22 de mayo de 1911 fue uno de sus días, anotó desde primera impulsado por un sencillo, luego desde segunda anotó con un wild pitch, más tarde bateó un doblete para empujar dos carreras y empatar el encuentro, aquí hubo una jugada muy cerrada en home, el cátcher de los Yankees se enfrascó en acalorada discusión con el umpire, muy tranquilo, Cobb se fue caminando a tercera y luego a home, ¡Nadie había pedido tiempo!, Branch Rickey dijo de Ty, “tenía cerebro en los pies”. Tenía un carácter de los mil demonios, con muy malas intenciones, se barría a los tobillos de los fildeadores, una vez desde la tribuna un aficionado que no tenía una mano y le faltaban dedos de la otra, le gritó sus verdades a Cobb, éste fue allá a darle su merecido, los que trataban de calmarlo, le gritaban –¡no tiene manos!- el pelotero contestaba –me importa poco si no tiene pies-. En referencia a Ty Cobb, Babe Ruth decía que él podía tener un promedio general de .600 si bateara puros sencillos, pero el público pagaba su boleto para ver cuadrangulares. La respuesta no se hizo esperar, más pronto que inmediatamente, Ty tuvo un juego de 6-6, con tres home runs, doblete y par de sencillos, al juego siguiente echó otras dos pelotas a la calle y un sencillo, con esto le estaba diciendo al Bambino, -Si no conecto cuadrangulares más seguido, es porque no me da la gana- juzgaba que ese estilo no iba con él. Los detractores de Cobb, argumentan que nunca ganó un anillo de serie mundial; sus partidarios lo defienden diciendo que los anillos los ganan los equipos, no los individuos. Nunca le perdonaron su forma de ser, murió el 17 de julio de 1961, a su sepelio lo acompañaron unos cuantos familiares, pocos funcionarios del béisbol, dos o tres peloteros de su época y más por cumplir con su trabajo que por otra cosa, un representante del Salón de la Fama. Condenado a la soledad, pero de ninguna manera al olvido. Compró 20 000 acciones de la Coca Cola Company y era dueño de tres plantas embotelladoras en California, Oregon y Idaho. Joe Jackson fue expulsado del béisbol cuando el famoso escándalo de los Medias Negras de Chicago, una ocasión que Ty Cobb regresaba de participar en un torneo de golf, paró en una licorería, esta era propiedad de Jackson quién la atendía personalmente, Cobb lo reconoce y lo saluda, preguntándole –me conoces Joe- a lo que Jackson contesta: -“claro que te conozco Ty, pero no estaba seguro que tú igual que otros, quisiera reconocerme. Muchos no lo hacen”.
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