POR LOS RUMBOS DE COOPERSTOWN Y MÉXICO 2da PARTE

ESTRELLAS DEL BÉISBOL
POR LOS RUMBOS DE COOPERSTOWN Y MÉXICO 2da PARTE
Por Héctor Barrios Fernández

He tenido la fortuna de visitar varias veces el estadio de los Gigantes de San Francisco, el AT&T Park, la más reciente en la grata compañía del Maestro Alfonso Araujo Bojórquez y nuestras respectivas esposas. Alrededor de este precioso estadio se pueden admirar placas y estatuas de quienes fueron jugadores estrellas de los Gigantes, por supuesto una de Willie Mays, Orlando Cepeda, Gaylord Perry, Juan Marichal y otros. Todos ellos muy bien acompañados por una de Monford Merril Irvin, mejor conocido como Monte Irvin.
Muchos de los jugadores negros pensaron que Monte Irvin debió haber sido el primer jugador afroamericano en Grandes Ligas. “Monte fue nuestro mejor joven jugador en su tiempo. Él podía batear con poder, tenía un gran brazo y podía fildear con mucha categoría porque podía correr. Pudo hacer cualquier cosa”. Cool Papa Bell hablaba por las estrellas negras de sus días. Muchos creen que Irvin fue el mejor.
Nació en 1919 en Columbus Alabama, pero creció en Orange, New Jersey. Fue uno de los grandes atletas que el estado haya producido, ganó honores en cuatro deportes en la escuela secundaria. Después asistió a la Universidad Lincoln en Pensilvania mientras jugaba fútbol profesional con las Águilas de Newark bajo el seudónimo de “Jimmy Nelson” para proteger su estatus amateur.
Irvin fue una estrella en las Ligas Negras. Fue líder bateador en 1940 y 1941. “Mi único deseo,” dijo Irvin, “es que los aficionados de Grandes Ligas me hubieran visto jugar cuando estaba en mi mejor momento”. En la Liga Mexicana en 1942, bateó para .398 con poder. Fue seleccionado en 1942 pero perdió la mayor parte de las siguientes tres temporadas mientras servía en el ejército. Regresó a Newark para temporadas completas de 1946 a 1948. Fue firmado por los Dodgers después de que las Águilas se desintegraron en 1948. El dueño de las Águilas  exigía 5 000 dlls por Irvin y los Dodgers renunciaron al contrato. Los Gigantes de New York pagaron la suma y firmó con ellos a la edad de 29 años.
En 1949, Irvin bateó para .373 para Jersey City de la Liga Internacional. Se incorporó a las ligas mayores un año más tarde. En 1950, regresó a Jersey City, donde bateó para .510 con 10 home runs en sólo 51 juegos y volvió a los Gigantes para promediar .299 con 15 cuadrangulares. Willie Mays ya participó con los Gigantes en 1951, pero el manager Leo Durocher llamó a Monte “mi mejor bateador.” Irvin bateó .312 y fue líder en la Liga Nacional con 121 carreras impulsadas. Los Gigantes arrollaron a los Dodgers en un playoff cuando Bobby Thomson conectó su famoso cuadrangular, después se enfrentaron a los Yankees en la Serie Mundial. Aunque perdieron, Irvin bateó para .458. Él llamó a esa temporada como “el punto más alto de mi vida”.
Monte bateó sobre los .300 en la temporada de 1952, pero un tobillo fracturado lo mantuvo fuera la mayor parte de la temporada. Regresó en 1953, bateando para .329 con 21 home runs y 97 carreras impulsadas. A fines de 1953 se volvió a lastimar el tobillo y esa lesión lo molestó por el resto de su carrera. Se retiró después de la temporada de 1956. Fue elevado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1973.

Otro personaje que pertenece a Cooperstown y que también jugó en nuestro país fue uno de los mejores defensores de la tercera base o quizá hasta el mejor en la historia del béisbol. Incluyo a Brook Robinson, Aurelio Rodríguez y a todos los grandes terceras bases que ha habido en Grandes Ligas. Me refiero a Ray Dandridge quien fue un gran bateador e incluso a la edad de 36 años de edad, bateó para .362 en la American Association.
Raymond Dandridge nació en 1913 en Richmond, Virginia y falleció en 1994. Participó en el torneo de los Guantes de Oro dentro del boxeo cuando joven. Él estaba jugando en el equipo de su pueblo cuando se unió a las Estrellas de Detroit. Las Estrellas estaban siendo lideradas por Candy Jim Taylor y cuando él vio la rapidez de Ray, supo que tenía un potencial gran jugador de cuadro en sus manos.
Ray acostumbraba a usar un bat muy ligero y aún así bateaba para las bardas. Taylor le dio a Ray algunas lecciones de bateo usando un bat más pesado, haciendo contacto con la pelota y colocándola en lugares específicos del campo. Ray promedió .355 de por vida en las Ligas Negras, por supuesto usando los datos disponibles, ya que en estas ligas no se llevaban las estadísticas con mucha seriedad. Además en juegos de exhibición, bateó para .347 contra equipos de Ligas Mayores durante el curso de su carrera.
Defensivamente, Ray tuvo reflejos perfectos y un gran brazo, Taylor lo colocó primero en el short stop, la posición que Taylor jugó. Fue hasta que Dandridge estaba con los Dodgers de Newark que él fue movido a la tercera base por Dick Lundy, otro short stop en sus tiempos. Ray fue único en tercera, con un guante comparado con el de Brooks Robinson pero con mejor brazo. Con frecuencia se daba sus vueltecitas por la segunda base y cualquier aficionado podía reconocerlo por sus piernas arqueadas.
Dandridge jugó en las Ligas Negras de 1933 a 1938. En 1939, tomó la gran oferta que le hiciera Jorge Pasquel para jugar en la Liga Mexicana. Su manager allí fue otro personaje que ya nos ocupará en el futuro cercano, nada menos que Willie “el diablo” Wells, quien jugaba el short stop, cambió a Ray a la segunda base porque tenía problemas para escuchar por su lado izquierdo y no podía escuchar las instrucciones de su estratega. Ray ganó buen dinero en su paso por la Liga Mexicana. En México jugó para los Azules de Veracruz y para los Rojos de México entre 1940 y 1948 en donde recibió el apodo de “Mamerto”, en cada temporada, siempre bateó muy por arriba de los .300.
Mientras jugaba en México, él había sido fichado por Cleveland para jugar en su sistema de sucursales pero no le ofrecieron un bono por firmar. Alex Pompez, dueño de los Cubans de New York y buscador de los Gigantes, lo firmó para los Millers de Minneapolis de la Asociación Americana en 1949. Dandridge no podía haber jugado mejor. Por escaso margen perdió el título de bateo dándole a la pelota para .362 de porcentaje, fue nombrado el novato del año en 1949. En 1950, bateó para .311 y ganó los honores como el jugador más valioso. También fue mentor de su compañero de equipo Willie Mays. Pero Dandridge nunca fue llamado al equipo grande. Fue elevado al Salón de la Fama en 1987.
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