POR LOS RUMBOS DE COOPERSTOWN Y MÉXICO 5ta PARTE

ESTRELLAS DEL BÉISBOL
POR LOS RUMBOS DE COOPERSTOWN Y MÉXICO 5ta PARTE
Por Héctor Barrios Fernández

Buck Leonard fue un zurdo primera base, bateador de poder quien con mucha frecuencia era comparado con Lou Gehrig, claro, beisbolísticamente ablando. Buck fue una pieza clave de los Homestead Grays en su época dominante en los 1930s.
Walter Fanner Leonard nació en 1907 en Rocku Mount, Carolina del Norte, falleció en 1997, fue hijo de un bombero del ferrocarril e inclusive él mismo trabajó en los trenes hasta que la época de la depresión lo obligó a quedarse sin trabajo. Jugó pelota semiprofesional con equipos de Carolina del Norte y Virginia hasta 1933, cuando las “Estrellas” de Baltimore lo firmaron. Viajó con el equipo hasta que estando en New York el dinero se les agotó y el equipo se desintegró. Atorado en New York, encontró un lugar con los “Royal Giants” de Brooklyn por el resto de la temporada.
Frecuentó un bar que era propiedad de Joe “Smokey” Williams quien había jugado también para los Grays de Homestead propiedad de Cumberland Posey. Williams tenía ahora sus ojos muy abiertos en busca de talento, puesto que los “Grays” habían sido saqueados en sus mejores jugadores y otros se habían retirado y estaban en plena reconstrucción.
Leonard pasó el examen y firmó para jugar la primera base con los “Grises”. El equipo comenzó a ganar respeto y cuando llegó al equipo Josh Gibson, los “Grays” eran capaces de comer lumbre. Ganaron nueve títulos en forma consecutiva. Pero cuando Gibson hizo el viaje para jugar en México en 1940, fue el mismo Leonard el que cargó con el equipo, bateando para .392 en 1941, con este porcentaje de bateo, fue el líder en la especialidad en la Liga Nacional Negra. Buck había ya ganado un par de títulos de home runs en su larga carrera y a la edad de 41 años, ganó otro campeonato de bateo sonándole a la pelota para .395.
Leonard fue bien pagado por sus valiosos servicios.
Los “Grays” tuvieron su base tanto en Pittsburgh como en Washington, jugando juegos en el Forbes Field cuando los Piratas estaban de gira y en el Griffith Stadium cuando los Senadores estaban en el camino. Puesto que los “Grays” con frecuencia llenaban los estadios, ellos podían darse el lujo de pagar muy bien a sus estrellas, más que otros equipos de la Liga Negra.
Con la Liga Mexicana en su mero auge, le lanzó el anzuelo a Buck Leonard para venirse a jugar a nuestro país pero los “Grays” se vieron forzados a igualar el salario que le fue ofrecido por jugar béisbol al sur de la frontera y él pudo cobrar hasta 1000 dlls al mes y aún más. Cantidades muy buenas para las Ligas Negras. Jugó la mayor parte de su carrera para los “Grays” de Homestead en lugar de andar saltando de equipo en equipo dentro de las Ligas Negras.
Además Buck jugó pelota en México, Cuba, Puerto Rico y Venezuela, también estuvo de gira con las Estrellas de Satchel Paige. Jugó en México a principios de los 1950s después de que se retiró de los “Grays”. Jugó para Torreón durante tres campañas, 1951, 52 y 53. En tres años promedió .326 con 27 home runs, y eso que ya estaba en el retiro.
En 1972 Buck Leonard fue seleccionado para ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown.

Otro pelotero que también pertenece al Salón de la Fama de béisbol en Cooperstown y jugó en nuestro país es Leon Day.
Para cuando Leon Day recibió la noticia de que había sido electo al Salón de la Fama, él estaba confinado en un hospital, víctima de la diabetes, gota y males cardiacos. Una semana después falleció. Aunque él vivió para escuchar la buena nueva, Day no pudo disfrutar de eso como hubiera querido. Aún él alcanzó a declarar, “Podían haberlo hecho cuando lo pude haber disfrutado más”.
Así hasta el final, el tiempo para Day no fue perfecto. Primero, fue un jugador negro cuando el béisbol organizado impuso la barrera para que los jugadores negros no pudieran jugar en Grandes Ligas. En la época en que los Dodgers y Jackie Robinson echaron abajo esa barrera, la carrera de Leon casi había terminado. Como resultado, él fue electo por un comité de veteranos, más de cuatro décadas después de su retiro, sólo así le fue otorgado el merecido honor de pertenecer al recinto de los inmortales.
Day nació en Alexandria, Virginia en 1916 y falleció en 1995. Una persona de buena estatura, de gran talento para el juego, tanto que se desempeñó muy bien en tres diferentes posiciones en el béisbol profesional. Derecho para lanzar, además con muy buen bat, fue primeramente un lanzador que no usaba el estilo del “windup” para impulsarse. Sus lanzamientos básicos, la recta, la curva y el cambio de velocidad. Fue también un pitcher de gran corazón, ya que a menudo pedía la pelota para subirse al montículo en los juegos importantes. Cuando no estaba lanzando, jugaba la segunda base o el outfield.
Day rompió con los Medias Negras de Baltimore en 1934 y pasó la mayor parte de su carrera con los Eagles de Newark. Su mejor año fue en 1937 cuando tuvo 13-0 en ganados y perdidos y bateó para .320 de porcentaje. Entre sus otras hazañas, Day sirvió por algún tiempo en el ejército, en donde lanzaba partidos de exhibición, también jugó en México durante tres temporadas, en 1940 con Azules de Veracruz, en 1947 y 1948 con los Rojos de México. En las tres campañas, promedió .314 de bateo. Day hizo siete apariciones en juegos de estrellas de las Ligas Nagras. Mientras servía al ejército y estando en Alemania, Day le ganó a los Rojos de Cincinnati y a Ewell Blackwell en un juego de exhibición. Una vez lanzó un juego sin hit ni carrera en el primer juego de la temporada. En otra ponchó a 19 bateadores en un juego. Enfrentándose a Satchel Paige, Leon Day ganó tres de cuatro decisiones. Leon no tuvo una personalidad tan extravagante como Satchel. Hacía su trabajo a su manera y eso era suficiente para los aficionados que lo vieron lanzar. Monte Irvin, otro jugador negro miembro del Salón de la Fama que también jugó en México, comparaba a Leon con Bob Gibson en el montículo y con Willie Mays en el outfield. Buck O’neil lo llamó “un gran jugador.” Larry Doby su compañero con los Eagles de Newark, dijo que Day fue uno de los mejores lanzadores de las Ligas Negras.
Cuando los jugadores negros comenzaron a hacer el viaje a las Ligas Mayores, las Ligas Negras comenzaron a desintegrarse y la carrera de Day entró en su etapa final. Para ese tiempo ya había logrado números suficientemente buenos como para ingresar al Salón de la Fama.
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